Es triste saber que siempre
estuviste y estas allí que nunca los
abandonaste, que nunca los ignoraste, que nunca los dejaste de oír, que nunca
discutiste o juzgaste. Solamente fuiste un pilar sosteniendo las tempestades de
los ríos, mares, océanos, aquellas tormentas que solo somos capaces de soportar
por esa razón que le da sentido a nuestras vidas.
Es
triste saber que fuiste literalmente invisible, no por querer ser así,
simplemente fue la decisión de otros que te hicieron a un lado llevándote al
anonimato. Pero aun así aprendiste a ser
amigo de tu soledad, a caminar solo cada noche, a solo escuchar las voces de
otros aun cuando muchos no saben quién eres.
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